El Dr. Marco Núñez, alergólogo e inmunólogo certificado en Monterrey, puede ayudarte a identificar exactamente qué te causa los síntomas y darte un tratamiento personalizado — para niños y adultos.
Hay tres cosas que debes saber sobre la anafilaxia antes de leer cualquier otra cosa en esta página.
La primera: es una emergencia médica. No una alergia “fuerte”. No algo que esperar a que mejore. Una emergencia que puede matar en minutos si no se trata correctamente.
La segunda: el único medicamento que salva la vida en una reacción anafiláctica es la epinefrina —adrenalina—. No los antihistamínicos. No los esteroides. La epinefrina, administrada de inmediato. Cualquier demora en su aplicación aumenta el riesgo de muerte.
La tercera: si ya tuviste una reacción anafiláctica, hay un riesgo real de que la próxima exposición al agente causante sea igual o más grave. Por eso, después de cada episodio de anafilaxia, la consulta con un alergólogo certificado no es una recomendación: es una obligación médica.
El Dr. Marco Núñez Velázquez, alergólogo e inmunólogo clínico certificado en Monterrey, Nuevo León, evalúa, diagnostica y elabora planes de prevención personalizados para pacientes con antecedentes de anafilaxia. Si ya viviste un episodio, si tienes una alergia con alto riesgo de reacción grave, o si eres el familiar de alguien en esa situación, esta página es para ti.
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La anafilaxia es una reacción de hipersensibilidad sistémica severa y potencialmente fatal que ocurre cuando el sistema inmunológico de una persona sensibilizada entra en contacto con un alérgeno específico y genera una respuesta inflamatoria masiva que afecta múltiples órganos o sistemas al mismo tiempo.
Se caracteriza por su inicio rápido —en la mayoría de los casos los síntomas aparecen en los primeros 30 minutos tras la exposición— y por la necesidad de tratamiento médico urgente. Es considerada una emergencia médica en todos los contextos y por todas las guías clínicas internacionales.
Los datos en cuanto a los tiempos en que el paciente puede caer en paro cardiorrespiratorio según el agente causante son: alrededor de 5 minutos después de la inyección de un medicamento, 15 minutos tras una picadura de insecto, y 30 minutos después de la ingesta de un alimento. En todos los casos, los primeros minutos son críticos.
Los tres principales factores desencadenantes de anafilaxia son:
1. Alergia a alimentos: la causa más frecuente en niños y adolescentes. Los alimentos más frecuentemente implicados en reacciones graves son el cacahuate, los frutos secos, el pescado, los mariscos, la leche de vaca y el huevo.
2. Alergia a medicamentos: la causa más frecuente en adultos. Los antibióticos betalactámicos —penicilina, amoxicilina— y los antiinflamatorios no esteroideos son los medicamentos más frecuentemente implicados. Los medicamentos son la principal causa de anafilaxia fatal en adultos.
3. Alergia a picaduras de insectos: abejas, avispas, abejorros y hormigas de fuego. De especial relevancia en Monterrey y el noreste de México por la presencia de abejas africanizadas y de la hormiga de fuego (Solenopsis invicta), endémica de la región.
Otros desencadenantes menos frecuentes incluyen el látex, el contraste radiológico y, en algunos casos, ningún agente identificable (anafilaxia idiopática).
El reconocimiento precoz de la anafilaxia es la diferencia entre una crisis manejable y una tragedia. Los síntomas se presentan súbitamente, involucrando dos o más órganos o sistemas de forma simultánea.
Piel y mucosas — presentes en más del 80% de los casos:
Sistema respiratorio — presente en más del 50% de los casos:
Sistema cardiovascular — presente en 30-35% de los casos:
Sistema digestivo:
Un error común y peligroso es descartar la anafilaxia porque no hay ronchas visibles. Hasta el 20% de los episodios de anafilaxia ocurren sin síntomas cutáneos. En esos casos, los síntomas cardiovasculares o respiratorios son los únicos que se presentan, y la ausencia de ronchas lleva a subestimar la gravedad de la situación y a retrasar el tratamiento. Cuando hay dificultad repentina para respirar, caída de presión o pérdida de consciencia después de comer, tomar un medicamento o ser picado por un insecto, la anafilaxia debe ser la primera sospecha, aunque no haya urticaria.
Ante una reacción anafiláctica, no existe margen para la duda ni el tiempo de espera. Los tres pasos siguientes deben ejecutarse en ese orden, sin excepción.
La epinefrina es el único tratamiento de primera línea para la anafilaxia. No los antihistamínicos. No los esteroides. No la espera. ¡La epinefrina!.
Este punto merece enfatizarse porque el error más frecuente y más peligroso en el manejo de la anafilaxia —en México y en todo el mundo— es administrar primero un antihistamínico y esperar a que haga efecto. Los antihistamínicos actúan en 30 a 60 minutos y son completamente insuficientes para contrarrestar una reacción sistémica grave. Los corticosteroides tardan horas en hacer efecto. La epinefrina actúa en segundos.
Se administra mediante inyección intramuscular en la cara anterolateral del muslo —la zona más accesible y con mayor absorción. En pacientes con riesgo conocido de anafilaxia, el Dr. Núñez prescribe y entrena en el uso de un autoinyector de epinefrina para uso inmediato ante cualquier reacción grave fuera del entorno médico. Si la reacción no mejora después de 5 minutos, puede ser necesaria una segunda dosis.
Después de aplicar la epinefrina —o si no se tiene disponible, simultáneamente— hay que llamar al 911 y acudir a urgencias. Esto es obligatorio incluso si los síntomas empezaron a mejorar tras la inyección.
La razón: la anafilaxia bifásica. En un 5 al 20% de los casos, los síntomas desaparecen temporalmente y reaparecen entre 1 y 72 horas después, sin nueva exposición al agente causante y a veces con mayor intensidad que la primera fase. La observación hospitalaria durante al menos 4 a 6 horas después del episodio es el estándar de cuidado recomendado.
Mientras llega la ayuda o se traslada al paciente: acostarlo con las piernas elevadas si hay sensación de desmayo o caída de presión; recostarlo semisentado o sentado si hay dificultad para respirar. Si está inconsciente y no respira, iniciar reanimación cardiopulmonar. Nunca levantar bruscamente a quien perdió el conocimiento, ya que puede empeorar la caída de presión arterial.
Superar un episodio de anafilaxia es solo la primera parte. La segunda —y la más importante para proteger al paciente a largo plazo— comienza en el consultorio del alergólogo.
En muchos casos de anafilaxia, especialmente las que ocurren en restaurantes, durante comidas con múltiples ingredientes o en contextos de exposición simultánea a varios factores, la causa exacta no queda clara. El Dr. Núñez realiza una evaluación completa que incluye historia clínica detallada y pruebas diagnósticas específicas —pruebas cutáneas, determinación de IgE sérica y en algunos casos pruebas de reto supervisadas— para identificar con precisión el agente causante. Esa información es la base de todo el plan de prevención.
Todo paciente con antecedente de anafilaxia debe tener un plan de acción de emergencia escrito, elaborado por el alergólogo, que indique claramente:
Este documento debe estar siempre accesible para el paciente, sus familiares y cualquier persona que esté con él habitualmente.
Para algunos desencadenantes de anafilaxia existen tratamientos de inmunoterapia que reducen drásticamente el riesgo de futuras reacciones graves:
Estas opciones no están disponibles para todos los pacientes ni para todos los desencadenantes, pero cuando están indicadas, representan la diferencia entre vivir con miedo constante y vivir con protección real. El Dr. Núñez evalúa cada caso de forma individual para determinar si la inmunoterapia o el uso de Omalizumab es una opción.
¿Tuviste una reacción alérgica grave en Monterrey? ¿Tienes un familiar con riesgo de anafilaxia? El Dr. Marco Núñez identifica la causa, te prescribe el autoinyector, te entrena en su uso y elabora contigo un plan de protección completo. Atiende niños y adultos. No esperes al próximo episodio.
La diferencia más importante está en la velocidad de instalación, la magnitud de los síntomas y la cantidad de sistemas del cuerpo que se ven afectados al mismo tiempo.
Una reacción alérgica "normal" —urticaria localizada, comezón nasal u ocular, rinitis— generalmente afecta un solo sistema y es manejable con antihistamínicos. No pone en riesgo la vida.
La anafilaxia se reconoce por la combinación de inicio súbito y afectación de dos o más sistemas simultáneamente: por ejemplo, ronchas más dificultad para respirar; o mareo y caída de presión más vómito súbito; o sensación de cierre en la garganta con enrojecimiento generalizado. Cuando los síntomas ocurren minutos después de comer, tomar un medicamento o ser picado por un insecto y afectan dos o más partes del cuerpo al mismo tiempo, debes asumir que es anafilaxia y actuar de inmediato.
Una señal de alarma adicional: la sensación de que "algo está muy mal" —una inquietud, miedo o sensación de muerte inminente que los pacientes describen antes de que los síntomas estén completamente desarrollados— es frecuente y no debe ignorarse.
Si tienes duda, actúa como si fuera anafilaxia. Administra epinefrina si la tienes disponible, llama al 911 y ve a urgencias. El riesgo de administrar epinefrina innecesariamente es mínimo; el riesgo de no administrarla en una anafilaxia real puede ser fatal.
No. Este es uno de los errores más frecuentes y más peligrosos en el manejo de la anafilaxia, y ocurre tanto en la población general como, lamentablemente, en entornos de atención médica.
Los antihistamínicos bloquean los receptores de histamina y pueden aliviar síntomas como la urticaria y la comezón, pero actúan en un tiempo mínimo de 30 a 60 minutos. En una anafilaxia activa, ese tiempo puede ser fatal. Además, los antihistamínicos no tienen ningún efecto sobre los mecanismos cardiovasculares y respiratorios de la anafilaxia: no revierten el broncoespasmo, no suben la presión arterial, no abren la vía aérea obstruida.
Los corticosteroides tampoco son tratamiento de primera línea: tardan horas en hacer efecto.
La epinefrina es el único medicamento que actúa en segundos sobre todos los mecanismos fisiopatológicos de la anafilaxia simultáneamente: contrae los vasos sanguíneos, eleva la presión arterial, dilata los bronquios y reduce la inflamación de la vía aérea. No tiene sustituto en la anafilaxia.
Si tu médico o el protocolo de tu escuela o lugar de trabajo indica el uso de antihistamínicos como primer paso ante una reacción anafiláctica, actualiza esa información con el Dr. Marco Núñez.
El autoinyector de epinefrina es un dispositivo precargado con una dosis de epinefrina que permite al paciente —o a cualquier persona cercana— administrarse o administrar el medicamento de forma segura e inmediata, sin necesidad de preparación.
El uso es simple por diseño: se retira el seguro, se presiona el dispositivo firmemente contra la cara lateral del muslo —sin importar si hay ropa— y se mantiene presionado durante al menos 3 segundos. La inyección ocurre automáticamente. Después de su uso, siempre hay que llamar al 911 y acudir a urgencias.
El entrenamiento en el uso correcto del dispositivo —para el paciente, sus padres y cualquier persona que esté habitualmente con el paciente— forma parte integral de la consulta de evaluación post-anafilaxia.
Lo antes posible después del episodio agudo, idealmente dentro de las primeras 2 a 4 semanas del alta hospitalaria o de urgencias. No hay un momento demasiado pronto.
La consulta con el alergólogo después de un episodio de anafilaxia tiene varios objetivos concretos que no pueden lograrse en urgencias: identificar con exactitud el agente causante mediante pruebas diagnósticas específicas, elaborar un plan de acción de emergencia escrito y personalizado, prescribir y enseñar el uso del autoinyector de epinefrina, y determinar si eres candidato a inmunoterapia para reducir el riesgo de futuras reacciones.
Sin esa evaluación, el paciente sale de urgencias sin saber qué lo desencadenó, sin plan claro de qué hacer si vuelve a ocurrir, y muchas veces sin el dispositivo que podría salvarle la vida la próxima vez.
La anafilaxia puede repetirse. Puede ser más grave la segunda vez. El tiempo entre el primer episodio y la consulta con el alergólogo es el tiempo durante el cual el paciente está desprotegido.
El Dr. Marco Núñez atiende pacientes post-anafilaxia en Monterrey. Agenda tu consulta y sal con un plan.
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Para profundizar en el tema de la anafilaxia con información validada por las principales sociedades científicas mundiales, te recomendamos los siguientes recursos:
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