El Dr. Marco Núñez, alergólogo e inmunólogo certificado en Monterrey, puede ayudarte a identificar exactamente qué te causa los síntomas y darte un tratamiento personalizado — para niños y adultos.
Vivir pendiente de cada etiqueta, de cada ingrediente oculto en un platillo, de la posibilidad de una reacción grave por un contacto accidental: así es el día a día de muchas familias en Monterrey con un hijo —o ellos mismos— alérgicos a alimentos como el cacahuate, la leche, el huevo o los frutos secos. Durante años, la única herramienta disponible fue la evitación estricta y llevar siempre epinefrina a la mano.
Eso está cambiando. En los últimos años se han desarrollado y aprobado tratamientos que no solo buscan evitar la reacción, sino modificar activamente la respuesta del sistema inmunológico frente al alimento: el uso de omalizumab, la inmunoterapia oral (OIT) y la inmunoterapia sublingual (SLIT). Ninguno de estos tratamientos es una “cura” en el sentido de eliminar la alergia por completo, pero todos comparten un mismo objetivo: elevar el umbral de reacción del paciente para protegerlo de las exposiciones accidentales, que son, en la práctica, la principal causa de reacciones graves.
El Dr. Marco Núñez Velázquez, alergólogo e inmunólogo clínico certificado y pediatra en Monterrey, Nuevo León, orienta a sus pacientes —niños y adultos— sobre cuál de estas opciones es la más adecuada según su perfil alérgico específico.
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A diferencia de la inmunoterapia para alergias respiratorias (rinitis, asma), que busca una tolerancia duradera al alérgeno incluso después de suspender el tratamiento, los tratamientos actuales para alergia alimentaria funcionan principalmente mientras se mantienen activos. Su objetivo central es aumentar la cantidad del alimento que el paciente puede tolerar sin presentar una reacción, reduciendo así el riesgo de una reacción grave ante una ingesta accidental.
En algunos casos, la inmunoterapia logra que el paciente tolere sin restricción la ingesta del alimento al que es alérgico; y en otros casos se ha demostrado que sí se puede generar una tolerancia permanente al alimento aun después de suspender la inmunoterapia.
Existen actualmente tres estrategias principales, y no son excluyentes entre sí:
El omalizumab es un anticuerpo monoclonal que bloquea la inmunoglobulina E (IgE), la molécula central detrás de las reacciones alérgicas inmediatas. Se aplica mediante inyecciones subcutáneas cada 2 a 4 semanas. En febrero de 2024, la FDA lo aprobó específicamente para reducir el riesgo de reacciones alérgicas —incluyendo anafilaxia— ante la exposición accidental a uno o más alimentos, en pacientes desde 1 año de edad con alergia alimentaria confirmada. Es importante entenderlo bien: el omalizumab no sustituye la evitación del alimento; el paciente debe seguir evitando el alimento al que es alérgico, pero el tratamiento le da un margen de protección mucho mayor ante un contacto accidental.
La inmunoterapia oral consiste en administrar dosis diarias, crecientes y muy controladas del alimento al que el paciente es alérgico, con el objetivo de que el cuerpo desarrolle una tolerancia progresiva. Es el enfoque más estudiado hasta la fecha. La evidencia muestra que la OIT es efectiva para elevar el umbral de reacción, aunque también conlleva un mayor número de reacciones alérgicas durante el propio tratamiento en comparación con simplemente evitar el alimento, por lo que debe realizarse siempre bajo supervisión estrecha de un alergólogo.
La inmunoterapia sublingual utiliza gotas o extractos colocados debajo de la lengua, en dosis considerablemente menores que las de la inmunoterapia oral. La evidencia disponible, sobre todo en alergia al cacahuate, muestra que la SLIT logra un aumento significativo en el umbral de reacción, aunque en general algo menor al que se alcanza con la OIT. A cambio, suele presentar un perfil de seguridad más favorable, con menos reacciones durante el tratamiento, lo que la convierte en una alternativa a considerar para pacientes que buscan un enfoque más conservador.
Los candidatos ideales son niños y adultos con alergia alimentaria confirmada mediante pruebas de alergia e historia clínica, especialmente quienes:
La elección entre omalizumab, OIT o SLIT —o una combinación de ellas— depende del número de alimentos involucrados, la edad del paciente, la gravedad de reacciones previas y las preferencias personales sobre el nivel de compromiso diario que cada esquema requiere.
¿Te gustaría saber cuál de estas opciones es la más adecuada para ti o para tu hijo? Una evaluación con pruebas de alergia es el primer paso para definir el mejor camino a seguir.
¿Buscas ir más allá de solo evitar los alimentos que te causan alergia? Agenda tu consulta con el Dr. Marco Núñez y conoce las opciones de tratamiento disponibles actualmente para tu caso o el de tu hijo.
No. El omalizumab no elimina la alergia alimentaria; lo que hace es bloquear la inmunoglobulina E (IgE), reduciendo la probabilidad e intensidad de una reacción alérgica ante una exposición accidental al alimento.
En el estudio clínico que llevó a su aprobación por la FDA en 2024, la mayoría de los pacientes multialérgicos tratados con omalizumab lograron tolerar cantidades mucho mayores de sus alimentos alergénicos sin presentar una reacción, comparado con quienes recibieron placebo. Sin embargo, mientras se recibe el tratamiento, el paciente debe seguir evitando activamente el alimento al que es alérgico; el omalizumab funciona como una capa adicional de protección ante contactos accidentales, no como un permiso para reintroducir el alimento en la dieta de forma libre.
Su efecto depende de mantener el tratamiento de forma continua. Si te interesa saber si eres candidato a este tratamiento, una valoración con un alergólogo certificado en Monterrey es el siguiente paso indicado.
Ambas buscan aumentar la tolerancia del paciente al alimento mediante exposiciones controladas y crecientes, pero difieren en la dosis y la vía de administración.
La inmunoterapia oral (OIT) utiliza dosis más altas del alimento, administradas por vía oral, y en general logra un umbral de tolerancia mayor, aunque con más reacciones durante el proceso de ajuste de dosis.
La inmunoterapia sublingual (SLIT) utiliza dosis mucho menores, colocadas debajo de la lengua, y suele presentar menos reacciones durante el tratamiento, aunque el aumento en el umbral de tolerancia tiende a ser más moderado que con la OIT.
En términos prácticos, la OIT puede ser más adecuada para quien busca la mayor protección posible y puede tolerar un proceso de ajuste más exigente, mientras que la SLIT puede ser preferible para quien prioriza un perfil de seguridad más conservador.
La decisión entre una u otra —o su combinación con omalizumab— debe tomarse junto con tu alergólogo, considerando tu perfil alérgico específico.
Estos tratamientos se han estudiado específicamente en población pediátrica, incluyendo niños desde el primer año de vida en el caso del omalizumab, y desde edades tempranas para la inmunoterapia oral y sublingual.
Como con cualquier tratamiento que involucra una exposición controlada al alérgeno, existe la posibilidad de presentar una reacción durante el proceso, por lo que estos esquemas siempre deben realizarse bajo la supervisión directa de un alergólogo, con observación clínica en las fases de mayor riesgo, como el inicio del tratamiento o los incrementos de dosis.
La evidencia disponible sugiere que iniciar estos tratamientos a edades más tempranas puede asociarse con mejores resultados en algunos casos.
La decisión de iniciar cualquiera de estos tratamientos en un niño debe basarse en una evaluación individualizada de sus pruebas de alergia, la gravedad de reacciones previas y una conversación abierta con los padres sobre expectativas realistas, riesgos y beneficios.
Sí. De hecho, una de las aplicaciones que más se ha estudiado del omalizumab es justamente como tratamiento adyuvante a la inmunoterapia oral, con el objetivo de reducir las reacciones durante las fases de ajuste de dosis y, en algunos protocolos, permitir incrementos de dosis más rápidos y seguros.
Esta combinación puede ser particularmente útil en pacientes con alergia a múltiples alimentos, en quienes la inmunoterapia oral tradicional suele conllevar un mayor riesgo de reacciones durante el proceso
. La forma específica de combinar ambos tratamientos —tiempos, dosis y duración— varía según el protocolo y el perfil del paciente, por lo que debe ser definida individualmente por tu alergólogo.
Si tienes alergia a más de un alimento y te interesa conocer si esta combinación podría ser adecuada para ti o para tu hijo, una consulta con el Dr. Marco Núñez es el mejor punto de partida.
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Para profundizar en el tema de inmunoterapia para alergias alimentarias con información validada por las principales sociedades científicas mundiales, te recomendamos los siguientes recursos:
Artículo revisado por el Dr. Marco Núñez Velázquez, Alergólogo e Inmunólogo Clínico Certificado (CP 7820524 UJED, CE 8556444 UDEM (Pediatría) CE 09146018 UNAM (Alergia e Inmunología Clínica), Monterrey, N.L. La información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Aviso de Publicidad COFEPRIS: 2519012002A00368.
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