El Dr. Marco Núñez, alergólogo e inmunólogo certificado en Monterrey, puede ayudarte a identificar exactamente qué te causa los síntomas y darte un tratamiento personalizado — para niños y adultos.
¿Llevas semanas con los ojos rojos, con una comezón que no para y la sensación de tener arenilla adentro? ¿Tu hijo se frota los ojos constantemente y los tiene inflamados? El primer instinto muchas veces es pensar en una infección: “deben ser bacterias” o “me pegué un virus”. Pero cuando los ojos rojos se repiten, duran demasiado o vienen acompañados de estornudos y nariz tapada, lo más probable es que la causa sea una alergia, no una infección.
La conjuntivitis alérgica es la causa más frecuente de ojo rojo y afecta aproximadamente al 25% de la población. En ciudades como Monterrey, donde los pólenes de temporada, los ácaros del polvo y los epitelios de mascotas están presentes durante gran parte del año, esta condición es especialmente prevalente y muchas veces no recibe el diagnóstico correcto.
El Dr. Marco Núñez Velázquez, alergólogo e inmunólogo clínico certificado en Monterrey, Nuevo León, atiende niños y adultos con conjuntivitis alérgica. Con un diagnóstico preciso y un tratamiento dirigido al alérgeno causante, es posible controlar los síntomas de forma sostenida y recuperar la calidad de vida que esta enfermedad deteriora.
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La conjuntivitis alérgica es una inflamación de la conjuntiva —la membrana transparente que cubre el blanco del ojo y el interior de los párpados— desencadenada por el contacto con un alérgeno. Cuando una persona sensibilizada entra en contacto con ese alérgeno, su sistema inmune libera histamina y otros mediadores inflamatorios que producen el característico enrojecimiento, comezón y lagrimeo que conocemos.
A diferencia de la conjuntivitis infecciosa, que generalmente se acompaña de secreción purulenta y suele resolverse en pocos días, la conjuntivitis alérgica tiende a ser bilateral, recurrente y estrechamente asociada al tiempo de exposición al alérgeno. Cuando ocurre junto con rinitis alérgica —lo que es muy frecuente— se denomina rinoconjuntivitis alérgica, y su impacto en la calidad de vida es considerablemente mayor que el de cualquiera de las dos por separado.
Estacional o perenne: las dos formas de presentación en Monterrey
Conjuntivitis alérgica estacional: los síntomas aparecen durante ciertos meses del año, generalmente en temporadas de polinización.
Conjuntivitis alérgica perenne: los síntomas persisten durante todo el año porque el alérgeno está en el ambiente de manera constante. Los ácaros del polvo doméstico, los epitelios de perro y gato, y los hongos son los responsables más comunes. En Monterrey, con sus temporadas de calor intenso, uso prolongado de climatización y escasa ventilación natural, la concentración de ácaros en colchones, almohadas y tapetes puede ser especialmente alta.
Los síntomas más característicos de la conjuntivitis alérgica son los siguientes:
La comezón que no cede, o que empeora cuando se frotan los ojos, es la señal más útil para distinguir la conjuntivitis alérgica de otras causas de ojo rojo. La conjuntivitis infecciosa bacteriana suele acompañarse de secreción purulenta y sensación de pegajosidad, especialmente al despertar; esto no ocurre en la alérgica.
La conjuntivitis alérgica raramente aparece sola. En la gran mayoría de los casos coexiste con rinitis alérgica —nariz tapada, estornudos, escurrimiento— formando el cuadro de rinoconjuntivitis alérgica, que es uno de los diagnósticos más frecuentes en el consultorio de alergia e inmunología. Tratar únicamente los ojos sin atender la nariz, o viceversa, resulta en un control incompleto de los síntomas. El enfoque integral de la vía aérea unificada es clave para lograr una mejoría real.
La conjuntivitis alérgica no es un problema menor. Los estudios demuestran que interfiere significativamente con el sueño, la concentración en el trabajo y el rendimiento escolar en niños. En quienes usan lentes de contacto, puede hacerlos imposibles de tolerar durante los brotes. Y cuando no se trata adecuadamente, puede progresar hacia formas más graves que afectan la córnea y, en casos extremos, la visión.
Más allá de la conjuntivitis alérgica estacional y perenne, existen otras formas clínicas menos frecuentes pero significativamente más graves, que en algunos casos pueden amenazar la visión y requieren una atención especializada urgente.
Es la forma más común de conjuntivitis alérgica severa en niños. Afecta principalmente a niños varones de entre 5 y 20 años, con frecuencia a aquellos que tienen antecedentes de dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica. Los síntomas se intensifican en primavera y verano, aunque en climas cálidos como el de Monterrey pueden ser prácticamente continuos.
Sus manifestaciones incluyen comezón intensa, papilas gigantes en el interior del párpado superior, secreción mucosa espesa y, en los casos más graves, lesiones en la córnea que pueden afectar permanentemente la visión si no se tratan a tiempo. Si un niño se frota los ojos de manera compulsiva y sus síntomas oculares son desproporcionadamente intensos en comparación con sus síntomas nasales, la queratoconjuntivitis vernal debe descartarse de inmediato.
Forma grave de alergia ocular crónica que se presenta típicamente en adultos jóvenes con dermatitis atópica severa. Puede afectar los cuatro párpados, la córnea y el cristalino, con riesgo de complicaciones permanentes si no se maneja correctamente.
Se presenta principalmente en usuarios de lentes de contacto, aunque también puede ocurrir por prótesis oculares o suturas. Requiere un manejo específico que incluye la suspensión o cambio del tipo de lente de contacto.
Cualquiera de estas formas graves debe ser manejada de manera coordinada entre el alergólogo e inmunólogo clínico y el oftalmólogo para garantizar tanto el control del mecanismo alérgico de base como la protección de la superficie ocular.
Reconocer que los síntomas son de origen alérgico es solo el primer paso. El objetivo real del diagnóstico es identificar exactamente cuál o cuáles alérgenos están causando la inflamación. Sin esa información, el tratamiento siempre será incompleto: se controlan los síntomas, pero no la causa.
El Dr. Marco Núñez realiza una evaluación clínica completa que incluye una historia detallada de los síntomas, su relación con estaciones o ambientes específicos, y la presencia de otras enfermedades alérgicas. Las pruebas diagnósticas que utiliza son:
Pruebas cutáneas por prick: estándar de oro para identificar los alérgenos responsables. Se realizan con los alérgenos más relevantes para Monterrey y su área metropolitana, seleccionados con base en estudios de aerobiología del noreste de México. Sus resultados orientan directamente el tratamiento.
Determinación de IgE sérica específica: complemento útil en casos seleccionados donde las pruebas cutáneas no son posibles o sus resultados requieren confirmación.
Citología conjuntival: estudio complementario que permite identificar eosinófilos en la conjuntiva, confirmando el componente alérgico de la inflamación y diferenciando la conjuntivitis alérgica de otras causas de ojo rojo.
El manejo efectivo de la conjuntivitis alérgica se basa en tres pilares que, combinados de forma personalizada, ofrecen los mejores resultados tanto a corto como a largo plazo:
La inmunoterapia es el único tratamiento que modifica la historia natural de la enfermedad. Al actuar directamente sobre el mecanismo inmunológico responsable, no solo reduce los síntomas oculares y nasales, sino que disminuye de manera significativa la necesidad de medicamentos y previene el desarrollo de nuevas sensibilizaciones alérgicas.
Las guías clínicas de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) recomiendan la inmunoterapia subcutánea (inyecciones) y sublingual (gotas) como tratamiento de primera línea para la rinoconjuntivitis alérgica moderada a grave. Para lograr el beneficio a largo plazo, se recomienda un mínimo de 3 años de tratamiento. Solo puede ser prescrita y supervisada por un alergólogo certificado.
Los medicamentos permiten controlar los síntomas durante el período de inicio de la inmunoterapia o como tratamiento único en casos leves. El escalonamiento depende de la severidad:
Reducir la exposición al alérgeno causante disminuye la carga inflamatoria y mejora la respuesta a los medicamentos. Las medidas varían según el alérgeno identificado: fundas antiácaros en la cama, control de mascotas en interiores, uso de lentes oscuras en exteriores durante temporadas de pólenes, lavados oculares con solución salina para arrastrar los alérgenos de la superficie del ojo.
¿Tú o tu hijo tienen ojos rojos con comezón que no mejoran en Monterrey? No asumas que es una infección. El Dr. Marco Núñez identifica si la causa es una alergia, cuál alérgeno la produce y te da un plan de tratamiento completo. Atiende niños desde bebés y adultos de todas las edades.
Esta es una de las confusiones más frecuentes, y diferenciarlas es importante porque el tratamiento es completamente diferente: usar antibióticos para una conjuntivitis alérgica no solo es inútil sino que puede irritar aún más los ojos y retrasar el diagnóstico correcto.
La conjuntivitis alérgica típicamente se presenta con comezón intensa como síntoma principal, afecta ambos ojos al mismo tiempo, suele acompañarse de síntomas nasales (estornudos, nariz tapada), y sus episodios tienen un patrón repetitivo relacionado con temporadas, ambientes o exposición a mascotas. El lagrimeo es abundante pero claro, sin secreción espesa ni pus.
La conjuntivitis infecciosa bacteriana suele producir secreción espesa amarillenta o verdosa, sensación de que los párpados están "pegados" al despertar y puede ser más aguda en su inicio. La viral generalmente sigue a un cuadro de gripa, es muy contagiosa y también produce muchas lágrimas pero sin la comezón tan intensa.
Cuando los síntomas duran más de 10 días, se repiten en la misma temporada año con año, o no responden a los tratamientos habituales para infección, hay que pensar en alergia. El diagnóstico correcto solo puede establecerlo un especialista.
Si tus ojos rojos se repiten frecuentemente o no mejoran, agenda una valoración con el Dr. Marco Núñez en Monterrey.
En la mayoría de los casos de conjuntivitis alérgica estacional o perenne, la visión no se ve comprometida de manera permanente. Sin embargo, cuando la condición no se trata adecuadamente o cuando se trata de una forma grave como la queratoconjuntivitis vernal o la queratoconjuntivitis atópica, sí existe riesgo real de daño a la córnea y deterioro de la visión.
La queratoconjuntivitis vernal es la forma que más preocupa en niños. Ocurre principalmente en niños varones de entre 5 y 20 años con historia de atopia, y sus episodios de inflamación grave, si no se controlan, pueden dejar cicatrices corneales permanentes. Los signos de alarma que deben motivar una consulta urgente incluyen: fotofobia intensa, dolor ocular, visión borrosa, secreción mucosa espesa o la aparición de úlceras en la córnea.
El frotado compulsivo de ojos, muy común en niños con conjuntivitis alérgica severa, también puede provocar una condición llamada queratocono —una deformación progresiva de la córnea— especialmente en niños con tendencia atópica.
Si tu hijo tiene síntomas oculares intensos, se frota los ojos constantemente o tiene visión borrosa, llévalo a consulta con el Dr. Marco Núñez sin demora.
Las gotas antihistamínicas o vasoconstrictoras de venta libre pueden aliviar temporalmente los síntomas leves, especialmente ante exposiciones ocasionales y predecibles. Son una solución parcial y de corto plazo, no un tratamiento definitivo.
Sus principales limitaciones son: no actúan sobre la causa subyacente, su efecto dura pocas horas, el uso crónico de vasoconstrictores oculares puede producir efecto rebote y dependencia, y no previenen el daño inflamatorio acumulativo que ocurre en las formas persistentes o graves.
Cuando los síntomas son frecuentes, prolongados o intensos, el tratamiento debe ser prescrito y supervisado por un alergólogo certificado que adapte el escalonamiento farmacológico a la severidad del caso. Y en pacientes con rinitis alérgica asociada, el tratamiento sistémico —que actúa tanto sobre los ojos como sobre la nariz— suele ser más eficaz que el tratamiento tópico ocular aislado.
La inmunoterapia, además, es el único tratamiento que puede generar una mejoría sostenida a largo plazo, reduciendo la necesidad de gotas y de otros medicamentos con el tiempo.
Habla con el Dr. Marco Núñez para saber qué tratamiento es el adecuado para tu caso específico en Monterrey.
Sí, y es actualmente la recomendación de primera línea de las principales guías internacionales para pacientes con rinoconjuntivitis alérgica de intensidad moderada a grave que no se controla adecuadamente con medicamentos. Las guías EAACI de 2018 y múltiples revisiones sistemáticas posteriores confirman la eficacia tanto de la inmunoterapia subcutánea (inyecciones) como de la sublingual (gotas) para reducir los síntomas oculares, disminuir el uso de medicamentos y mejorar la calidad de vida.
La inmunoterapia alérgeno-específica funciona "reeducando" al sistema inmunológico para que deje de reaccionar de forma exagerada ante el alérgeno. No elimina instantáneamente los síntomas —los efectos más importantes suelen sentirse entre los 3 y los 12 meses del inicio del tratamiento— pero sus beneficios se mantienen años después de haberla completado, a diferencia de los medicamentos, cuyos efectos desaparecen al suspenderlos.
Además de mejorar los síntomas oculares y nasales, la inmunoterapia previene el desarrollo de nuevas sensibilizaciones y reduce el riesgo de que la rinoconjuntivitis progrese hacia asma. Para saber si eres candidato y qué modalidad se adapta mejor a tu perfil alérgico, es necesaria una evaluación con pruebas cutáneas realizada por un alergólogo certificado.
El Dr. Marco Núñez evalúa cada caso de forma individual en Monterrey. Agenda tu consulta y descubre si la inmunoterapia es una opción para ti.
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Para profundizar en el tema de la conjuntivitis alérgica con información validada por las principales sociedades científicas mundiales, te recomendamos los siguientes recursos:
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