El Dr. Marco Núñez, alergólogo e inmunólogo certificado en Monterrey, puede ayudarte a identificar exactamente qué te causa los síntomas y darte un tratamiento personalizado — para niños y adultos.
¿Tu hijo presenta ronchas, vómito, diarrea o inflamación poco después de comer? ¿Has tenido una reacción severa tras ingerir algún alimento y no sabes bien qué la causó? Puede tratarse de una alergia alimentaria, una condición más frecuente de lo que muchos padres y pacientes imaginan, y que cuando no se identifica ni se maneja correctamente puede poner en riesgo la vida.
En México, la alergia alimentaria afecta entre el 6 y el 8% de los niños y entre el 2 y el 4% de los adultos. El Dr. Marco Núñez Velázquez, alergólogo e inmunólogo clínico certificado en Monterrey, Nuevo León, especializado además en pediatría, diagnostica y trata la alergia alimentaria en todas las edades, desde lactantes hasta adultos.
La alergia alimentaria es una respuesta anormal del sistema inmunológico ante proteínas presentes en los alimentos. En condiciones normales, estas proteínas son completamente inofensivas. Sin embargo, en una persona con alergia, el sistema inmune las identifica erróneamente como una amenaza y produce anticuerpos tipo IgE para combatirlas. Cada vez que esa persona vuelve a ingerir el alimento, se desencadena una reacción inflamatoria que puede afectar la piel, el aparato digestivo, el sistema respiratorio e incluso el sistema cardiovascular.
A diferencia de la intolerancia alimentaria —que no involucra al sistema inmune y en general produce solo síntomas digestivos— la alergia alimentaria puede desencadenar reacciones graves como la anafilaxia, una emergencia médica que puede ser fatal si no se trata de inmediato.
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En nuestro país, la prevalencia de alergia alimentaria en niños oscila entre el 6 y el 8%, y entre el 2 y el 4% en adultos, con una distribución bimodal que muestra picos a los 2 años de edad y alrededor de los 35 años.
La mayoría de los casos de alergia alimentaria se presentan en la infancia, pero puede desarrollarse a cualquier edad. Y aunque algunas alergias —como las de leche, huevo, trigo y soya— tienden a resolverse de manera espontánea en la primera infancia, otras, como la del cacahuate, mariscos y frutos secos, suelen persistir de por vida.
Cerca del 90% de todas las reacciones alérgicas a alimentos son causadas por alguno de los siguientes alimentos:
Los síntomas de la alergia alimentaria generalmente aparecen entre unos minutos y dos horas después de ingerir el alimento causante, aunque también existen formas de presentación tardía, en las que las manifestaciones pueden demorarse horas o incluso días.
Manifestación muy común: presentándose como urticaria con o sin angioedema agudos.
La alergia alimentaria es la causa más frecuente de anafilaxia, responsable de hasta el 65% de los casos. La anafilaxia es una reacción alérgica sistémica grave que puede incluir dificultad para respirar, caída brusca de la presión arterial, pérdida del conocimiento y riesgo de muerte. Es una emergencia médica. Si un paciente ya ha presentado un episodio de anafilaxia, es imprescindible que siempre cargue consigo un autoinyector de epinefrina y esté bajo seguimiento con un alergólogo certificado.
Uno de los errores más comunes y más costosos en alergia alimentaria es realizar restricciones alimentarias sin un diagnóstico preciso. Eliminar alimentos de la dieta sin evidencia objetiva —especialmente en niños— puede causar deficiencias nutricionales graves, afectar el crecimiento y deteriorar significativamente la calidad de vida sin necesariamente resolver el problema real.
El diagnóstico correcto solo puede hacerlo un especialista certificado en alergia e inmunología clínica, y se construye a partir de:
Historia clínica detallada: el tiempo de aparición de los síntomas, su relación con alimentos específicos, la frecuencia y la gravedad son datos más importantes para orientar el diagnóstico.
Prueba de reto oral: considerada el estándar de oro definitivo para confirmar o descartar una alergia alimentaria. Consiste en la administración supervisada y gradual del alimento sospechoso bajo condiciones de seguridad controladas. Solo puede realizarla un especialista certificado con el equipo apropiado para manejar posibles reacciones.
Pruebas cutáneas por prick (prick test): estas pruebas son meramente orientativas y NO diagnostican alergia por sí solas. Consiste en la aplicación de pequeñas cantidades del alimento o alimentos frescos o extractos alergénicos sobre la piel del antebrazo para identificar sensibilización a alimentos específicos. Es de suma importancia remarcar que no se recomienda realizar paneles de alimentos; solo se prueba el o los alimentos sospechosos.
Determinación de IgE sérica específica: análisis de sangre que mide el nivel de anticuerpos IgE contra alérgenos alimentarios concretos. Útil en casos seleccionados o cuando las pruebas cutáneas no son posibles. No se recomienda realizar paneles, y por sí sola, NO diagnostica la alergia.
Prueba de parche cutáneo (patch test): útil en alergias alimentarias no mediadas por IgE, como las esofagitis eosinofílicas o las enterocolitis por proteínas. Son meramente orientativas y por sí solas NO diagnostican alergia.
El objetivo del tratamiento no es simplemente “aguantar” los síntomas, sino identificar con precisión el o los alimentos responsables y construir una estrategia terapéutica que permita al paciente vivir con seguridad y la mejor calidad de vida posible.
El primer y más importante paso es identificar con exactitud qué alimento o alimentos causan las reacciones. Una vez confirmado el diagnóstico, la evitación del alérgeno es la medida central. El especialista orientará al paciente y a su familia en la lectura de etiquetas, el reconocimiento de nombres alternativos de los alérgenos y el manejo seguro fuera del hogar.
Todo paciente con riesgo de reacción grave debe contar con un autoinyector de epinefrina y saber usarlo. El Dr. Marco Núñez elabora con cada paciente un plan de acción escrito que incluye cómo reconocer los signos de anafilaxia y los pasos a seguir ante una reacción grave.
Antihistamínicos, corticosteroides y otros medicamentos pueden usarse para controlar reacciones leves a moderadas. En casos seleccionados y bajo indicación del especialista, el omalizumab (biológico aprobado en 2024) puede reducir la gravedad de reacciones ante exposiciones accidentales en pacientes con alergias.
La inmunoterapia oral es un tratamiento emergente que consiste en administrar cantidades graduales y crecientes del alimento causante para inducir tolerancia inmunológica. Actualmente existen protocolos establecidos para alergia al cacahuate, leche de vaca y huevo, entre otros alimentos, y es un área de rápido avance en el campo de la alergia. Solo puede ser indicada y supervisada por un alergólogo certificado con experiencia en este procedimiento.
¿Sospechas que tú o tu hijo tienen alergia alimentaria en Monterrey? No hagas restricciones sin un diagnóstico. El Dr. Marco Núñez identifica exactamente cuál alimento causa las reacciones y te da un plan de manejo personalizado. Atiende bebés, niños y adultos.
Esta es una de las preguntas más frecuentes y también una de las más importantes, porque confundir ambas puede llevar a restricciones innecesarias o, en el otro extremo, a subestimar una condición potencialmente peligrosa.
La alergia alimentaria implica una reacción del sistema inmunológico mediada por anticuerpos IgE. Cuando el paciente ingiere el alimento causante, su sistema inmune lo identifica como una amenaza y desencadena una respuesta inflamatoria que puede afectar múltiples órganos: piel, intestino, vías respiratorias y sistema cardiovascular. La reacción puede aparecer en minutos y, en los casos más graves, desencadenar anafilaxia. Es una condición que puede ser mortal.
La intolerancia alimentaria, en cambio, no involucra al sistema inmune. Es una dificultad para digerir o procesar ciertos componentes de los alimentos —como el azúcar de la leche en la intolerancia a la lactosa— y sus síntomas se limitan al tracto digestivo: hinchazón, gases, diarrea o dolor abdominal. No es peligrosa para la vida.
Hacer la distinción correcta requiere una evaluación clínica y pruebas diagnósticas realizadas por un alergólogo certificado. Muchos pacientes asumen tener alergias cuando en realidad tienen intolerancias —y viceversa—, lo que lleva a manejos inadecuados.
Consulta con el Dr. Marco Núñez en Monterrey y obtén un diagnóstico claro desde la primera visita.
La alergia a la leche de vaca es la más frecuente en bebés y niños pequeños, y la alergia al huevo es la segunda en este grupo de edad. Identificarlas a tiempo es fundamental para evitar reacciones, pero también para no restringir alimentos innecesariamente en etapas clave del crecimiento.
En los bebés, las señales de alerta que pueden sugerir alergia a la proteína de la leche de vaca incluyen: cólico severo e inconsolable tras las tomas, vómitos frecuentes, diarrea con o sin sangre, o rechazo al biberón. En la alergia al huevo, los síntomas suelen ser cutáneos —ronchas, enrojecimiento— y aparecen cada vez que come alimento.
Es importante saber que una reacción puede ser diferente cada vez que el niño come el alimento. Y aunque algunas de estas alergias se resuelven solas —entre el 80 y el 90% de los niños superan la alergia a leche, huevo, trigo y soya antes de los 5 años— el seguimiento con un especialista es esencial para saber cuándo y cómo se puede reintroducir el alimento de manera segura.
El Dr. Marco Núñez, pediatra y alergólogo certificado en Monterrey, atiende lactantes con sospecha de alergia alimentaria. Agenda una evaluación antes de hacer cambios en la alimentación de tu bebé.
Sí, y es una preocupación muy válida que muchos padres en Monterrey enfrentan cuando sus hijos ingresan al preescolar o a la primaria. La anafilaxia puede ocurrir ante una exposición accidental, incluso con cantidades mínimas del alimento causante, y el tiempo de reacción puede ser de minutos.
Los datos son claros: en niños con alergias alimentarias diagnosticadas, especialmente aquellos que también tienen asma, el riesgo de anafilaxia grave es mayor. Los alimentos más frecuentemente asociados a reacciones graves en niños son el cacahuate, los frutos secos y los mariscos.
El manejo preventivo en el entorno escolar incluye: comunicar el diagnóstico al personal docente y de salud de la escuela, elaborar un plan de acción de emergencia escrito, y asegurarse de que el niño —y los adultos a su alrededor— cuenten con un autoinyector de epinefrina de fácil acceso. La epinefrina es el único medicamento que puede revertir una anafilaxia; los antihistamínicos solos no son suficientes en una reacción grave.
El Dr. Marco Núñez ayuda a las familias a crear estos planes y a educar al niño según su edad para manejar su alergia de forma segura. Si tu hijo tiene una alergia alimentaria confirmada o sospechada, agenda una consulta y prepara un plan de acción antes del inicio del ciclo escolar.
Hasta hace algunos años, la única estrategia disponible era la evitación estricta del alimento causante. Hoy, el panorama ha cambiado. Si bien no existe una cura definitiva en el sentido convencional, hay tratamientos que pueden modificar la tolerancia del sistema inmune al alérgeno.
La inmunoterapia oral (ITO) consiste en administrar dosis muy pequeñas y crecientes del alimento causante bajo supervisión médica estricta, con el objetivo de entrenar al sistema inmune para que lo tolere. Existen protocolos clínicamente establecidos para alergia al cacahuate (con producto aprobado desde 2020 por la FDA), leche de vaca y huevo. No elimina la alergia por completo, pero puede aumentar significativamente el umbral de reacción, lo que protege al paciente ante exposiciones accidentales.
Otra opción emergente es el omalizumab, un biológico aprobado en 2024 para reducir la gravedad de reacciones en pacientes con alergias alimentarias múltiples. Funciona bloqueando la IgE libre y puede ser un puente útil para iniciar la inmunoterapia oral en casos de alto riesgo.
La decisión de iniciar cualquiera de estos tratamientos requiere una evaluación individualizada por un alergólogo certificado. Consulta al Dr. Marco Núñez para saber si eres candidato a inmunoterapia oral u otras opciones de tratamiento disponibles en Monterrey.
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Para profundizar en el tema de la alergia alimentaria con información validada por las principales sociedades científicas mundiales, te recomendamos los siguientes recursos:
Artículo revisado por el Dr. Marco Núñez Velázquez, Alergólogo e Inmunólogo Clínico Certificado (CP 7820524 UJED, CE 8556444 UDEM (Pediatría) CE 09146018 UNAM (Alergia e Inmunología Clínica), Monterrey, N.L. La información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Aviso de Publicidad COFEPRIS: 2519012002A00368.
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